Adiós mi admirado y querido
Juan Carlos Chebez
Los días transcurren tristes desde tu partida, más una andanada de bellos mensajes, anécdotas y recuerdos se van entrelazando y formando raíces tan firmes que no se cortarán y seguirán llevando tu legado por cada rincón del país.
Ese país que caminaste como pocos llevando tus enseñanzas y compromiso indeclinable que desde tu juventud traías.
Enorme fue tu entrega, tu vida destinada a proteger cada forma de vida y los ecosistemas de este hermoso país.
Hoy veo cuanta gente valora todo lo que lograste, infinitas palabras que juntas nos dan ánimo para seguir, el cuál perdimos aquél angustioso Domingo.
Yo, tu amigo nuevo, el amigo de entre San Juan y Mendoza como me decías, tuve el gran honor de conocerte en esta última etapa de tu vida y pude admirarte maduro, con una mochila enorme de tareas cumplidas, entre versos, canciones y anécdotas que escuchaba extasiado hasta la madrugada.
Detallar tus logros sería escribir libros, más desde mi humilde lugar, en este rincón desértico y montañoso que supimos recorrer en un par de oportunidades, recordarte y tenerte presente por siempre.
Aquellos proyectos que desde tu temprana partida quedaron truncos, tus amigos, los que hoy te lloran, con más fuerzas intentaremos hacerlos realidad.
Aquellos que mezquinamente te ignoraron, hoy saben lo grande que sos y tu nombre y toda tu obra son y serán referencias obligadas por estos pagos.
Nada de descabellado es pensar que tu nombre llevará un Parque Nacional, es lo menos que este país te puede dar.
Desde este sitio queremos también homenajearte y seguir con aquello que realizaste con tantas ganas y cariño en la guía de Tito, tus mapas de distribuciones, donde todos los observadores de Argentina, día a día, irán actualizando esa tarea.
Gracias Juan Carlos Chebez, gracias por todo, gracias por tu amistad, tus recuerdos vivirán siempre en mí.
Francisco Lucero