Descripción: Es una de las medusas más grandes y conspicuas del Atlántico sudoccidental, perteneciente al grupo de las escifozoas. Presenta una umbrela robusta, de contorno redondeado, que puede superar los 40 cm de diámetro, con una coloración que varía entre blanquecina, amarillenta y marrón claro, a menudo con tonalidades más oscuras hacia el centro. Carece de tentáculos marginales largos; en su lugar posee ocho brazos orales voluminosos y ramificados, cubiertos de numerosas vesículas urticantes que le permiten capturar presas de pequeño tamaño. Su consistencia gelatinosa y su desplazamiento lento la hacen fácilmente reconocible en aguas costeras.
Distribución geográfica: Se distribuye principalmente en el océano Atlántico occidental, desde el sur de Brasil hasta el norte de la Patagonia argentina. Es especialmente frecuente en el Río de la Plata, el litoral bonaerense y la costa uruguaya, donde puede presentarse de forma masiva durante ciertos períodos del año. Su presencia está estrechamente asociada a condiciones oceanográficas particulares, como temperaturas templadas y alta productividad.
Ambiente: Habita aguas costeras, someras y estuariales, tolerando amplios rangos de salinidad, lo que le permite prosperar en ambientes influenciados por descargas fluviales. Es común observarla flotando cerca de la superficie o desplazándose lentamente en la columna de agua, especialmente durante períodos de calma. Su abundancia suele aumentar en zonas con elevada disponibilidad de plancton, lo que la convierte en un componente destacado del ecosistema pelágico costero.
Alimentación: Se alimenta principalmente de zooplancton, incluyendo copépodos, larvas de crustáceos, huevos y pequeños peces. La captura de presas se realiza mediante células urticantes (cnidocitos) presentes en los brazos orales, que inmovilizan a los organismos al contacto. Su estrategia alimentaria es pasiva, dependiendo en gran medida de las corrientes y de la densidad de presas en el agua.
Comportamiento: Presenta un comportamiento mayormente pasivo, desplazándose mediante pulsaciones rítmicas de la umbrela. Puede formar agregaciones numerosas, conocidas como “blooms”, que responden tanto a factores ambientales como a ciclos reproductivos. Estas concentraciones pueden tener efectos ecológicos relevantes, al modificar las dinámicas tróficas locales y competir con peces planctívoros.
Reproducción: Como otras escifozoas, posee un ciclo de vida complejo, que alterna una fase sexual medusoide y una fase asexual bentónica (pólipo). La reproducción sexual ocurre en el agua, donde se liberan gametos; tras la fecundación se desarrolla una larva plánula que se fija al sustrato. Posteriormente, mediante estrobilación, se originan nuevas medusas juveniles, cerrando el ciclo vital.
Categoría de conservación: No se encuentra actualmente evaluada de forma específica a nivel global. Sin embargo, no se considera amenazada y, en ciertas regiones, su abundancia creciente ha sido vinculada a cambios ambientales inducidos por actividades humanas, como la eutrofización y la sobrepesca.
Autor de esta compilación: EcoRegistros – 18/01/2026